I – Origen

"Antes, antes de que tú me preguntaras
 el número y el sitio de mi cuerpo."
  (Rafael Alberti – Sobre los ángeles)

OrigenHe golpeado en todos los palitos de la tierra para encontrar la música de tu cuerpo. ¡Oh, mi dulce ruido! Única, desde el barro, libando estas canicas en la playa, te he presentido. Y este hoyo no es sino el hoyo final, el abismo donde tu cuerpo se desborda en cataratas sensuales como panales hirviendo. Cuando, junto a estos niños, muevo mis alas escolares, y en el patio infantil robamos el sol entre cabriolas, preparo mis piernas, afilo el roble que sostendrá mis pasos, los navíos que a ti me lleven. Aprendo las disciplinas cuadradas de los hombres, sus moles de granito; sumo los equipajes sin sangre, las distancias, los muertos… Todo para llegar a ti, anochecerme en tu cuenco, distraerme de esta misión sin misión, de este futuro sin futuro, de estos desiertos a los que, una y otra vez, torno como el péndulo que frente a mí se balancea.

Antonio Frías

II – Obstinación

Seguir. Las canicas se deshacen en mis dedos como flores de ceniza. Ángel desterrado, conmovedor aeda, debes aplicarte a los duros trabajos del hombre. Nada se te ha dado. Has de arrancar, de entre las miserables piedras, el pan que te alimenta. Las primeras sutilezas sobre el pecho adolescente y ya, cuando la barba cae, desde todos mis poros, a un contorno de aire –no, aún tus manos están lejos como el mar-, escalar las tardes hasta el dadivoso aroma de la dama de noche.  Pocas cosas hay tan hermosas como silbar mientras se suben las escaleras de una ciudad ajardinada, y los amigos bromean a tu lado, y todas las faldas de la primavera se rizan mimadas por el viento, y el perfume de las mejillas se sonroja en la inocencia de las muchachas. Arriba ha quedado la fuente de los deseos, la moneda de  la ilusión nadando como un pez infantil entre los musgos.

Obstinación

Todos requieren del agua la novia más hermosa. ¡Ah, adolescencia que me pueblas! El seco trabajo del hombre es un episodio de sombra ingrávido todavía. El día tiene veinticuatro veces veinticuatro ramos de  minutos. Es la mañana dentro de la mañana. ¡Ah, adolescencia! Para los que no saben, para los que no han sentido, como yo, la espuma de la tarde entre los limoneros, y no han escrito sobre el agua el nombre de una novia con luna, es inútil hablar de estos ojos que ahora se tornan profundos como lagunas de esmeraldas. La arena no estalla aún en mis pupilas. El desierto es el lejano nombre del olvido. La vida en suspensión. La vida en la vida, como el pájaro que rueda desde el nido a las aristas, donde cerrará sus plumas sin desmenuzar el gráfico de su trino. La vida, ése es mi único objetivo. ¡Oh, adolescencia!

Antonio Frías

III – Eros

AmorLlevado de este afán desmesurado, un día atesoro unas manos gemelas, espejo de las mías en su destierro, hermanas en su desolación. Alrededor, los jardines estallan en una sinfonía de colores y palomas. He hallado tu corazón, Única, entre los brotes radiosos de las flores sitiadas. Sobre los verdes navego, prolongado de ti, penacho de tus ojos donde cantan unos guijarros de vino, la dulce preñez de la luz caracoleando estalactitas de agua. Pongo nombre a estos bancales, estas tierras, estos pájaros. Y separo la corriente oscura del tiempo en estaciones circulares como globos idénticos y distintos, amorosos y distantes. Subo la cometa de la luna mientras con mis labios repaso los linos rubios de tu pelo. Y te abres como la noche inmensa para derramar todos tus fuegos en el estanque de este instante donde dos cuerpos palpitan. Allí, sobre la tibia lentitud de tus pechos caramelos de oro, mojo la exactitud mortal de mi desgarradura. Y un ave cumplida sube desde el deseo apagado a los cielos nítidos; rompe en nubes de fuego y llueve, sobre el algodón suave de la hierba, la pulpa de las estrellas. ¡Oh, cómo te amo, Única!

Antonio Frías

IV – Himeneo

HimeneoUna salida es un anillo. También es un anillo. Yo repongo en tus dedos el mejor oro de esta tierra, su brillo más ardiente. Cuando todas las palomas, como inocentes ícaros, llegan al centro de la cúpula silente, no es la luz, crasa de espuma, la que inunda sus picos, sino la sombra navengando en esas frentes terrosas, apagadas. El sol yace oculto bajo sus alas. Es la agonía de los astros: primero, la explosión cegadora; después, la noche. La noche poblada de hijos. El cansancio de tus dedos, Única, entre la ropa sucia. El ahogo contenido por los muros del día. La disciplina del amor. Pero está escrito: un anillo es una salida. En un mundo cerrado, tal concha de tortuga negra, incluso la sombra semeja una luz. Te lo digo entre tus pétalos, ahora que subes, Única, desde el otero de tu vientre a los carnales hontanares de tus labios, las urentes espigas de tu deseo: cumple espumas en el día; derrama esa copa sin fondo, exenta, en todos los cuencos de Eros. No hay más. Pero los hijos crecen sobre una arruga que tornará tu piel en un infierno de surcos. Y tú eres el espejo donde copio mi silencio. Empero, aún parecen cosa del viento, pájaros. Son juguetes, como juguetes; palitos con los que seguir jugando. Hijos cual lunas; luceros que en la hierba nacen los fuegos que se apagan. Pero esto es un espejo. Por las rendijas del mercurio asoma de rondón el desierto.

Antonio Frías

V – Invierno

InviernoDesde estas grutas he sacado mis abalorios al viento. He sembrado mi senda con los oropeles de mis cuentas. Ahora, bajo la nevada galopante de mi pelo; entre las fisuras secas de mis ojos; sobre mis flaqueantes piernas, observo cómo la araña translúcida del otoño desteje las flores de mis ancestrales dominios. Allí donde he visto crecer tus piernas de jazmín entre la mañana verde. Allí, Única, tumba mía, tierra sin música donde los cielos clavaron sus inhumanos hielos. Y nunca has existido, porque nunca es hoy. Y no te tengo. ¡Oh, Única, Única! Por la ventana, quizás lanzados desde el bancal desnudo, unos jinetes negros machacaron tu corazón hasta apagar sus brillos. Y eres ceniza. No eres. Por más que un grajo en la tarde grite tu nombre contra las nubes del fondo, contra el caos, y un remolino de hojas secas grabe en mis pupilas la flor de tu recuerdo: cristal humano pertinaz como la locura. No: esa es la palabra, Amor mío. No. Ahora, sobre este bastón que otros más jóvenes han labrado, apoyo mis restos latidores, mi impulso ciego, mi obstinación. Mi vida es la historia de un puñado de palitos rotos. He pasado por todas las músicas, y cuando golpeo en este palo definitivo que me sostiene, siento que la tristeza azota los eriales de mi pecho. Detrás de la música solo la piedra afila sus contornos, habita como un lagarto insaciable. El invierno ha llegado; crujiendo entre mis tendones, alborotando a los perros del frío; levantando las acabadas piedras del ocaso. La guadaña pule sus fundamentos en las sombras.

Antonio Frías

Atila querido

Mamá.
Bórdame en tu almohada.
¡Eso sí!
¡Ahora mismo!
         (F.G. Lorca)

Bebé supermercado nueva Se han fijado en el bebé que preside ese cochecito. Viene de frente, situado, ubicado, posicionado, como un Temístocles en su mayor momento de gloria. Lleva las manos abiertas, como dando recepción al mundo, esperándolo para abrazarlo… Bebe el aire azul de la primavera, los ocres huidizos del Otoño, los gélidos paneles del invierno, o los incendiados amarillos del verano; no importa, no tiene frío ni calor… ¡inescrutable pillastre!, ¿cómo se las apaña? Esas manos en volandas buscan lugares ocultos entre los pliegues del viento, y encuentran lo que usted no encontraría ni en cien mil vidas que pudiera surcar. Y si no me cree, pruebe a entrar en un supermercado de cualquier lugar del planeta con uno de estos espabilados esquifes de alegría, verá sus dos faros atentos a cualquier movimiento del mundo, y sígalo expectante por esas galerías abarrotadas por un generoso surtido de variopintas mercaderías… las sedosas aspas perfumadas de sus extremidades demoledoras, arrasarán los Campos Cataláunicos de las estanterías, convirtiendo el supermercado en un lugar declarado zona catastrófica con todo merecimiento.

Antonio Frías

El chollo de la democracia prêt-à-porter

Estar contra el fascismo sin estar contra el capitalismo, rebelarse
contra la barbarie que nace de la barbarie, equivale a reclamar una
parte del ternero y oponerse a sacrificarlo.
                                             (Bertolt Brecht)

Democracia1No soy civilizado, lo aviso. Julio César, sí. A mi favor tengo que, a diferencia del dictador sanguinario, yo no soy un asesino de masas, lo cual no sé si es una ventaja en los tiempos que sufrimos. Viene esto al pelo porque los muy respetables y educados prohombres de garrafa peleona que se espantan con la vida y milagros de la Venezuela de Maduro (Miguel Bosé revienta en las redes sociales por Venezuela: “¡¡¡Vergüenza!!! ¡¡¡Haced algo ya!!), mejor harían reventando ante la indigestión del paro secular que envenena este país y que tiene sumida en la miseria a una parte espeluznante de la población; por qué no gritan ¡basta ya! al ministro del interior y sus cofrades por alentar y mantener una ley mordaza  hostil a los derechos humanos; por qué no dan brochazos de ira en las fachadas de las instituciones corruptas; por qué no protestan ante un poder tomado por las damas y damos de blanco del franquismo chic; por qué pasan de largo ante episodios tan vergonzosos como el acaecido en la Comunidad de Madrid, donde una cacatúa vacua, con ademanes que no mejoraría ni el gesticulante chuloputas de Mussolini, se mofa y escupe en la cara de una oposición legítima a la que ha elegido la ciudadanía para que eleve su voz en ese foro. ¿Por qué no protestan estos mediocres tauro-folclórico-ripaldianos, y lanzan sus botafumeiradas contra los indeseables que nos insultan, maltratan y saquean desde el gobierno de este país? Probablemente porque son civilizados.

Hablemos claro. Las medias tintas para el buen muchacho que promete. Allá la deseabilidad social y suDemocracia 2 suegra la hipocresía, aquí ya somos mayorcitos y no nos asustamos de la soledad ni de Nosferatu (bueno de ese sí). Que Maduro es un papanatas ramplón, pues claro que sí; pero no por lo que digan los astutos cavernícolas ultramontanos y sus socios los joseantonianos girondinos, que le hacen el caldo gordo a los esbirros del neofascismo capitalista para derribarlo, sino porque es un incompetente y no sabe defender a su país ni a su gente de los reaccionarios que le han montado el pollo en las calles (ya le pasó a Allende). La indefinición y la tibieza traen estas cosas. Este tipo ni es comunista ni es na de na, sino que, muy al contrario, está dejando a la izquierda a la altura del betún. Un simple tonto del culo al que le viene grande el poder.  Pero esto no justifica las bajezas de navieros felipistas ni  mediopelos de saldo como Bosé y la camada chorizo-burguesita-fetén que atasca los mentideros amarillos, especialmente los que nos infectan desde El País. ¡Y qué bien les viene a estas inútiles sanguijuelas la democracia made in Santander-PP-PSOE!

Niños trabajadores 1910 minas carbón PensilvaniaEsta democracia light lo digiere todo: que muere el personal de sed al lado de la fuente; que se tira por los abismos de la desesperación, ¿y qué? Estamos en democracia. La desigualdad endémica, el desempleo atroz, la angustia de un pueblo con los brazos caídos, y el pecho, y la frente, y la enseñanza, y la sanidad, y la justicia, ¿y qué? Estamos en democracia. Que los antidisturbios apalean a los ciudadanos en las manifestaciones y cállense o les echo encima el cuerpo de guardia, y le sacan un ojo, los dos o lo destripan y arrastran a las puertas de un desahucio, como no lo hacen en la denostada Venezuela, ¿y qué? Que el gollum insaciable de la banca –mi tesooorooo– obtiene beneficios millonarios desvalijando a un pueblo de mendigos, y sus directivos se enriquecen con pensiones que darían de comer a numerosas familias durante el resto de sus vidas ¿y qué?… Estamos en democracia, laudate dominum.

Así son las cosas. El capital de siempre, el consuetudinario depredador de las clases desfavorecidas, y el poder que lo protege con leyes espurias, cuerpos represivos y ejércitos, no le teme a los parlamentos; por el contrario, sí se estremece democraciadespavorido ante el hermoso, solidario y vivificador sonido de las calles pobladas de justa indignación. Sentarse en sus turbios y variopintos y confortables y ursulinos hemiciclos, es jugar a su juego indecente y macabro, ya lo dijimos en el 77-78-79-80…, pero nadie escuchó. Nuestra lucha está en las calles y plazas, no en sus instituciones. Nuestra meta es decididamente revolucionaria. Ejercer de monigotes de feria en sus bancadas es actuar de palmeros en la fiesta del señorito, ser cómplices de su grande buffe, servir de sostén a la coartada criminal de los poderosos. El actual sistema representativo es el que mejor le viene al capitalismo para eternizarse, y además hacerlo sin mala conciencia. Parece mentira la cantidad de principios irrenunciables que se han dejado en el camino en nombre de unas más que prostituidas libertad y democracia.

 Antonio Frías