El noble oficio de Mohammed Areer

AreerEl centro de Right to Live, una ONG palestina que atiende a niños con síndrome de Down, se encuentra en el barrio de Al Shejia, una antigua zona industrial a las afueras de Gaza, convertido ahora en ruinas de naves industriales destruidas por los bombardeos. Mohammed Areer, es el subdirector de la institución, un psicólogo que lleva 12 años trabajando en el centro, que se creó en 1992 como una pequeña casa de acogida para niños con síndrome de Down, como proyecto inicial. Es la única organización que da servicios a estos niños, y hay lista de espera.

Right to Live atiende a 850 niños y niñas, de los que 650 tienen síndrome de Down, 50 son autistas y los 150 restantes no tienen ninguna enfermedad, pero han quedado desamparados y huérfanos en medio de la desolación generada por la ocupación sionista, y colaboran en la educación de los demás. Los jardines del centro son como un remanso de paz en medio de una sociedad estresada y desesperanzada.

La poesía no puede cambiar al mundo, pero
puede encender velas en la oscuridad.
(Mahmud Darwish)

Areer1El noble oficio de Mohammed Areer

Al Shejia es un aljibe donde la piedra
cantó un día su romanza.
En sus jardines los muros no tienen
el uso de la palabra.
La paz ha transmigrado a las flores
y el verbo a los encajes del agua.
Los violines ensayan su agonía.
El aire se detiene en el aroma
de la infancia.
En la tarde derraman los jazmines
el silencio de sus alas.
Después de la tormenta siempre queda
Gaza al fondo, siempre Gaza,
sus requiebros,
sus heridas, sus rosas estremecidas,
que parecen apagadas en la noche
y se levantan en la madrugada.
Siempre de las cenizas renacida,
siempre sola, paloma abandonada.
Este hombre, inmenso como una montaña,
del patito de ojos rasgados
ha sacado al cisne luminoso,
y el príncipe feliz, de la rana ensimismada.
Está ahí, Right to live, cual si la noche
no acechase con celo su mirada.
Vinieron coronados de orfandad y pobreza.
Hijos de las cenizas y los gritos, habitan
bajo su mano la morada de la esperanza.
Los niños que Natura golpea con dureza
han hallado aquí su Rocinante y su Babieca:
Vinieron cabalgando en una sonrisa triste,
y tienen el corcel más alegre de la tierra.

Antonio Frías

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La pequeña Nadine y su hamburguesa

NadineSam Bahour, almuerza con su familia en la pizzería Angelo’s, ubicada en la calle principal de Ramallah (Cisjordania). Ese día el restaurante –recuerda Sam– estaba lleno de clientes nerviosos por los ruidos de los disparos sobre nuestras cabezas. Los camareros, que han pasado por esto cientos de veces, se acercaban a las mesas, jugaban y bromeaban con los niños, tratando de que todo pareciese normal.

Sam y su esposa Abeer observan que Areen, su hija mayor, está muy intranquila y ya quiere regresar a casa. Pero la pequeña Nadine continúa disfrutando, muy lentamente, de su hamburguesa y las patatas fritas. ¡Son las mejores hamburguesas de la ciudad!, exclama, entre el ruido atronador de las bombas y el zumbido de las balas, mientras en las calles aledañas las excavadoras israelíes destruyen los automóviles estacionados. Ellos vienen, disparan y se van… Por tanto, ¿cuál es el problema?, dice Nadine. Cuando se vayan, nos iremos a casa, ¿cierto, papá? La lógica de la niña desencaja a su papá. ¿Qué cuál es el problema, dices…?

El problema es– comenta posteriormente a los periodistas, Sam, el padre-, ¿cómo una niña de seis años se sienta tranquilamente a devorar con entusiasmo una hamburguesa durante una guerra sin presentar el menor signo de inquietud? Israel no sólo nos están despojando de nuestras tierras, destruyendo nuestras casas, y asesinando y encarcelando a nuestra gente, sino que está despojando a nuestros niños de su niñez.

Nadine4La pequeña Nadine y su hamburguesa

Ellos vienen, disparan y se van…
¿Cuál es el problema?
 Cuando se vayan, nos iremos a   casa,
 ¿cierto papá?
 (Nadine)

La niña ufana no sabe que la muerte rueda
y pone hojas de otoño en la flor de su pañuelo.
Los siempre despiadados grajos de la penumbra
bajan del torvo acero a la plaza iluminada,
invaden las aceras,
reptan por las tapias, picotean en las tejas.
La muerte se conjura con el cierzo afilado
y en la calle han cerrado las ventanas azules
para que no penetre en sus vanos la tristeza.
Cuando el aire amarillo preside los olivos
y las alondras caen
como nubes que el frío destila de sus ubres,
la pequeña Nadine es la comensal dispuesta
a poner la temblorosa mesa entre su boca
y la fulana negra de los ojos helados.
Tiemblan las paredes, las tejas vuelan,
cede el techo pacífico.
Las palomas arañan el aire de la tarde,
perseguidas por la ira de siniestros bulldozers.
Sus cuernos herrumbrosos, el betún de su baba,
no inquietan a la niña custodia de la mesa.
Con el sol volcado del costado del bronce
que en una campana cascada llora,
el traqueteo de los muros es un tiovivo
donde el horror pasea sus potros de trilita.
La pequeña Nadine no sabe que la muerte
viene a cortar las rosas bajo los cielos mudos.
Una tarde cualquiera, la niña ufana quiere
ser viento con la muerte bordada en su pañuelo.

Antonio Frías

La mentira de los medios y las “libertades”

La trampa, todos estamos en la misma trampa,
y bajo el tacón claveteado del mismo amo.
                (James Baldwin)

 
Masas4Me gusta esta cita, y la repetiría a la cabeza de cualquiera de  mis escritos. La coartada de la trampa –siguiendo a Baldwin- es santificada, pulida y macdonalizada por los medios de comunicación para el consumo de las masas, empleando para ello un atrayente surtido de canales, aparentemente distintos e incluso contrarios. Pero la libertad de expresión es un concepto burgués, aunque esto repugne al buen padre de familia que desayuna un croissant con chocolate, envuelto en ella, y lleva a sus hijos, en su todo terreno, a un colegio elitista. Conviene saber, antes de rasgarse las vestiduras, que los mass media solo defienden su libertad, personal e intransferible, no la de usted y la de su vecina Conchita, que, como bien es sabido, sus acciones no cotizan en bolsa. Igual suerte corren el resto de la tabla de libertades entronizadas por la Revolución Francesa -y poco más que maquilladas al presente-, acomodadas a una clase dominante y a un tipo de organización política de la sociedad. Este corsé del ocaso dieciochesco ya no se ajusta a las pautas actuales, por obsoleto e insuficiente, y reventará, más tarde que temprano, como ya predijera Karl Marx en su concepción del Estado y los modos de producción.

Masas3Que esas libertades, paradójicamente, llegan a oscurecer a la Libertad en cueros vivos–como estamos viendo, en una versión acentuada y pavorosa, en los últimos sucesos-, y son un lujo cultural establecido para los que administran y detentan el poder económico y político en las sociedades modernas, es algo incuestionable. Si no me creen, les invito a que encuentren la utilidad práctica, para la gente corriente, de los artículos 15 al 29 de la Constitución (el 14 lo dejo fuera y lo someto a la creatividad de cada cual, visto lo visto en Cataluña, entre porra, manifestación y cárcel, en una nueva edición vergonzosa del cuento de nunca acabar). De esta tanda –o tabla, para ser más exactos- me resulta especialmente curioso el Artículo 19: Los españoles tienen derecho a elegir libremente su residencia y a circular por el territorio nacional. / Asimismo, tienen derecho a entrar y salir libremente de España en los términos que la ley establezca. Este derecho no podrá ser limitado por motivos políticos o ideológicos, jajaja… y ja.

Sin entrar en mayores berenjenales, les haré una pregunta inocente, ¿acaso su madre de usted, o la mía, o aquella vecina que se levanta a las 5,30 de mañana para hacerse unas escaleras, en el inicio de una interminable jornada que le durará, probablemente, hasta las 9 de la noche, si quiere sobrevivir; repito, acaso pueden tomar unos pintxos en Bilbao, unos centollos en A Coruña, unas sidras en Gijón, unos calçots en Tarragona, unas migas en Teruel, unos espetos en Málaga, o, tirando la casa por la ventana, ir de excursión a Punta Cana, con todo incluido, y, ya que estamos, al soberbio Machu Picchu para tomar el fresquito desde otro punto de vista? No, ¿verdad?; entonces, ¿por qué seguir soportando, impasibles, la grosera expresión legal de tamaña hipocresía? 

ESPAÑA-CATALUÑANo he dicho ni mu de los artículos 39 a 51, y ello porque tengo un temor atávico a que se me desencaje la mandíbula en pleno discurso; no obstante, no quiero dejar pasar la ocasión de citar siquiera uno, aun siendo consciente de los riesgos que entraña para mi salud; esto es, el desternillante artículo 50: Los poderes públicos garantizarán, mediante pensiones adecuadas y periódicamente actualizadas, la suficiencia económica a los ciudadanos durante la tercera edad. Asimismo, y con independencia de las obligaciones familiares, promoverán su bienestar mediante un sistema de servicios sociales que atenderán sus problemas específicos de salud, vivienda, cultura y ocio. Toda un ejemplo del más refinado cinismo. ¿Entienden ahora mis reservas profilácticas?

Los medios representan a grandes cárteles económicos. Constituyen oscuras mafias financieras que generan corrientes de opinión para la defensa exclusiva de sus intereses. Copan el mercado de la información, agrupándose en dos bloques aparentes, cuyo ser es uno e indivisible, como en Parménides. Es lo que Foucault ha llamado, acertadamente, la totalidad administrada por los que detentan el saber y el poder dominantes. Para entendernos: a un lado hay que situar a las Susanas, los Felipes y la mitad de la Banca; al otro, a los Aznar, Rajoys y la mitad que resta. Así de claro y sin adornos filosóficos de garrafón.

La gran mentira1Esa es la razón por la que los mandatarios de estos modos de saber y de poder, están tan sumamente interesados en establecer dos bandos en el espectro político: el que agrupa a la derecha, y el que lo hace con los que se le parecen, empero lo niegan; es decir la izquierda moderada, ese eufemismo con que se denomina, de un tiempo a esta parte, a los colaboradores necesarios de los crímenes que perpetra el sistema: el amarillismo servil en que ha devenido el socialismo carpetovetónico. Política y socialmente hablando –que debería ser lo mismo, pero no lo es-, sobramos todos los demás. Fundamentalmente el que ha sido su fantasma más amenazante y aterrador -que no nombro, por no molestar a los tibios, pero al que conocemos sobradamente: el enemigo natural del Capital.

Mientras tanto, el pueblo, sin embargo, empeñado en su afán suicida, o no está interesado -porque le urgen otras cosas más inmediatas-, o no se da cuenta de esta verdad aplastante: Los medios son una extensión necesaria del poder, y, como fieles amanuenses, han conseguido monopolizar la libertad de expresión, sustituyendo la voluntad general por una suerte de redes de engaños donde estamos secuestrados. Ellos dictan lo que hay que hacer y cómo hay que hacerlo. Conducen las manos ciudadanas hasta las urnas para determinar el sentido del voto. Dicen lo que es democrático y lo que no. Protagonizan las modas, gustos y pasiones del administrado. Se erigen en árbitros del bien y del mal. Representan el oráculo atrincherado en un redivivo santuario de Delfos… Así las cosas, ni se les ocurra profanarlo con su crítica… ¡los gestores de la trampa, los aniquilarán!

Antonio Frías

La niña Nazarin y su manzana

Niña palestinaLa niña Nazarin Abu Hashash, tiene nueve años, ha perdido a sus padres en uno de los periódicos bombardeos del ejército sionista sobre su país, y, como consecuencia de este horror, vive en la miseria más absoluta. Los cuervos de la muerte arañaron con sus garras la mañana. Ese día, una bala israelí recubierta de caucho le había perforado la mandíbula. Tras increíbles y penosas peripecias con taxis y ambulancias, que la llevaron de un lugar a otro, y un artilugio que no podía ajustarle la mandíbula fracturada en doce partes, la niña fue internada en el hospital israelí Hadaza. Nazarin estaba inquieta y se movía de un lado para otro, con los ojos abiertos como dos fanales que escrutaran el mundo; se diría que buscando algo apremiante entre aquella desolación. El médico que la atendía le preguntó que qué era lo que necesitaba y si podía hacer algo para procurárselo; a lo que la niña respondió, babeando y farfullando a causa de las heridas: Lo que me gustaría ahora es acabar la manzana que me disponía a comer cuando recibí el disparo en la azotea de mi casa.

niña palestina1La niña Nazarin y su manzana

¡Ay de ti, gacela herida, Gaza atormentada!
De tus ruinosas tapias, desconsoladas cuelgan
historias amargas como racimos tristes
que se atan y ya nunca más se sueltan del alma.

Nadie las cuenta, las canta el silencio que silba
entre las ramas profundas de la noche.

Después de la odisea transida de ambulancias,
con la mandíbula astillada por una bala,
la niña Nazarin balbucea unas palabras
que agrietan las paredes del hospital Hadaza.
¿Acaso pide flores azules acunadas
en copas de hielo?
¿Dátiles cosechados en los rancios jardines
de Babilonia?
¿Perlas humedecidas en el sutil perfume
de Medina Azahara?
¿Una silla de jade y oro de Chichén Itzá?
¿El señero tisú de Samarcanda
meciéndose en caballos andaluces?
¿Lotos del Taj Mahal?
¿Un pañuelo bañado en los colores
misteriosos de Petra?
¿La luna columpiándose en cordeles de plata?
¿La majestad del cóndor presidiendo las torres
del Machu Picchu?
¿Naranjas de la Gran Muralla en fruteros de oro?
No. Nazarin Abu Hashash, la pequeña
gazatí de nueve años,
abre sus bellos ojos de zafiro azabache,
y pide que la dejen acabar la manzana
que de su boca quiso hurtar la muerte.

Antonio Frías

¡Cuídate España de tu propia España!

Si esta es mi patria, mi vergüenza es esa
 (Blas de Otero)

fascistas3Ante la avalancha del fascismo, dijo Neruda: Preguntaréis, ¿y dónde están las lilas, y la metafísica cubierta de amapolas? ¡Venid a ver la sangre por las calles! ¡Venid a ver la sangre por las calles! Si hoy hubiera podido, le habría lanzado un verso desgarrado a esa multitud que gritaba: España, unida, jamás será vencida. ¿Por quién, si no es por la misma saña de los que vociferan? Un verso que preguntara por la viejecita que espera el autobús, a las seis de la mañana, para andar de casa en casa por una lismona, porque no puede jubilarse; o por el niño triste frente a su alacena sin música; o por la madre golpeada hasta la muerte por la ira de su carcelero; o por la familia que malvive entre cartones en una cajero; o por el jubilado al que han abandonado su patria y su gobierno; o por las niñas sin columpios, ni esperanza, ni igualdad, ni futuro; o por el ahorcado en el gancho del no puedo más de la desesperación; o por todas las víctimas de un estado represor que saquea a sus ciudadanos… Si hubiera podido escribir ese verso que contuviera toda mi tristeza y mi furia, se lo habría lanzado a la multitud abanderada para que rompiera los muros con un solo grito indignado: ¡Venid a ver la desgracia por las calles! ¡Venid a ver el horror por las plazas! ¡Venid a ver el dolor que nos traspasa! Pero, esa multitud, mientras más grita, más calla.

Fascistas1Es la España vencida por su propia España. ¡Cuídate España de tu propia España!, escribe, desconsolado, César Vallejo. Así me he sentido cuando he visto mi tierra prostituida por un rebaño enfundado en sudarios de muerte; cuando, de norte a sur de las avenidas, de este a oeste de las calles, y en el redondel difuso de las plazas, ha irrumpido un aluvión de sombra y de cuchillos, entre la soleada claridad del aire pacífico; cuando las viejas camadas que acorralaron mi infancia han regresado con sus colmillos empapados de odio, entonando canciones de estirpe asesina en gargantas de rencor; cuando amenazadores brazos han poblado su garra con el saludo fascista; cuando he visto mi patria usurpada por los buitres, mancillada por las hienas, asaltada por las ratas, he sentido un irreprimible deseo de llorar… ¡Ojalá y, como acostumbro, pudiera escribir lo que siento, pero la vergüenza ha echado escombros de silencio en mi palabra! Hoy no puede ser. Mas, cuando el dolor hunde sus cuchillos hasta el hueso, y apenas si acertamos a caminar, siempre hay un poeta que nos presta su verbo luminoso. A él me acojo y lo hago tan mío como mi tristeza en estos momentos.

Es lástima que fuera mi tierra

 (…)

Lo que el espíritu del hombre
ganó para el espíritu del hombre
a través de los siglos,
es patrimonio nuestro y es herencia
de los hombres futuros.
Al tolerar que nos lo nieguen
y secuestren, el hombre entonces baja,
¡y cuánto!, en esa escala dura
que desde el animal llega hasta el hombre.

Así ocurre en tu tierra, la tierra de los muertos,
adonde ahora todo nace muerto,
vive muerto y muere muerto;
pertinaz pesadilla: procesión poderosa
con restaurados restos y reliquias,
a la que dan escolta hábitos y uniformes,
en medio del silencio: todos mudos,
desolados del desorden endémico
que el temor, sin domarlo, así doblega.

La vida siempre obtiene
revancha contra quienes la negaron:
la historia de mi tierra fue actuada
por enemigos enconados de la vida.
El daño no es de ayer, ni tampoco de ahora,
sino de siempre. Por eso es hoy
la existencia española, llegada al paroxismo,
estúpida y cruel como su fiesta de los toros.

Un pueblo sin razón, adoctrinado desde antiguo
en creer que la razón de soberbia adolece
y ante el cual se grita impune:
muera la inteligencia, predestinado estaba
a acabar adorando las cadenas
y que ese culto obsceno le trajese
adonde hoy le vemos: en cadenas,
sin alegría, libertad ni pensamiento.

Si yo soy español, lo soyFascistas2
a la manera de aquellos que no pueden
ser otra cosa: y entre todas las cargas
que, al nacer yo, el destino pusiera
sobre mí, ha sido ésa la más dura.
(…)
Soy español sin ganas,
que vive como puede bien lejos de su tierra
sin pesar ni nostalgia. He aprendido
el oficio de hombre duramente,
por eso en él puse mi fe. Tanto que prefiero
no volver a una tierra cuya fe, si una tiene, dejó de ser la mía,
cuyas maneras rara vez me fueron propias,
cuyo recuerdo tan hostil se me ha vuelto
y de la cual ausencia y tiempo me extrañaron.

No hablo para quienes una burla del destino
compatriotas míos hiciera, sino que hablo a solas
(quien habla a solas espera hablar a Dios un día)
o para aquellos pocos que me escuchen
con bien dispuesto entendimiento.
Aquellos que como yo respeten
el albedrío libre humano
disponiendo la vida que hoy es nuestra,
diciendo el pensamiento al que alimenta nuestra vida.

¿Qué herencia sino ésa recibimos?
¿Qué herencia sino ésa dejaremos?

Luis Cernuda

El niño Bassem

BassemEl niño Bassem ha sido asesinado por un nuevo tipo de granada lacrimógena llamada rocket. El soldado que disparó estaba a una distancia aproximada de 40 metros. Estas bombas lacrimógenas son tan rápidas y peligrosas como las balas de fusil, por lo que resultan difíciles de esquivar. Las bombas lacrimógenas clásicas se tiran al aire y luego caen antes de rebotar en el suelo varias veces. Éstas, sin embargo, tienen el mismo tipo de trayectoria directa que las balas de fusil. Esta es una prueba más de que Israel utiliza Cisjordania como un campo de experimentación, y que considera a los palestinos como cobayas.

El soldado que disparó sabía lo que hacía y a quién apuntaba. El horror de este acto reside en el hecho de que probablemente conocía a Bassem. Bassem estaba siempre entre los primeros y participaba en estas manifestaciones desde hacía años. Los soldados son a menudo los mismos y acaban por conocer a quienes están enfrente. Bassem no ha tenido tiempo de decir buenos días… o adiós.

                                                                                                                                 (De Crónica de una ocupación)

Bassem1El niño Bassem

 ¿No sentís a los muertos?
 Mas la tierra está sorda.
                 (Luis Cernuda)

¿Acaso el golpe seco contra el suelo no suena
como la tempestad en el flamígero rayo?
¿Alguien escuchó la queja de los ruiseñores
atormentados en las sienitas de la tarde?
Algún humano, cosa, ciudadano u hoja seca
que el viento arrastra en un remolino sin memoria;
alguien, digo, avezado, alguno, quizá, debió
abrir los ojos, ver que la piedra no camina.
Alguien, alguno, tuvo que cargar el fusil,
embutir en sus cuévanos la bala,
sacudir la culata contra el hombro,
presentir que ese bulto era un niño que caía.
Alguien, alguno, tuvo que saber, digo, en fin,
que una rocket es cosa muy seria cuando indaga
detrás de las palabras buscando el corazón.
Alguien, alguna vez, tuvo que elegir que Bassem
nunca caminaría, quiero decir, jamás, nunca.
Alguno tuvo que tener el alma muy turbia
para mirar los ojos del niño que agoniza.
Alguien, alguna vez, quizás, tendrá que explicar
el desencuentro, digo, de la luz con el alba;
algunas cosas como, quiero decir, dónde están
los pájaros que ya jamás nunca volarán.
Algo, alguna vez, alguien,  tendrá que confesar
por qué un niño que, apenas germinó, fue arrancado
de la hierba, del mar, de los trigos, la luz y el viento,
sin haber gorjeado buenos días o adiós.

Antonio Frías

Destrucción y muerte en Kosovo

Antecedentes históricos y actualidad del artículo

KosovoHoy traigo un artículo que podría resultar polémico para el papanatismo patrio, tanto como lo puedan ser los testimonios que contradigan las verdades oficiales; porque mis verdades, en general, han sido incómodas para el poder, pero no siempre y exclusivamente para él. Fue publicado en el mes de junio de 1.999, y representa una denuncia, en vivo, de los crímenes de esa organización a la que pertenece España, -a lo que parece, por mucho tiempo-, que es la OTAN. Estoy convencido de que puede arrojar luz en esas zonas de sombra en las que nos tiene presos la triste actualidad. Lo que está sucediendo es muy serio; banalizarlo es, como poco, de una irresponsabilidad inadmisible. 

El caso es que, en la cuestión catalana, ha entrado un elemento nuevo, empujado por un oportunismo sin escrúpulos: Kosovo; y se echa mano de él con una alegría insensata, situándolo en medio de la cuestión de un modo atemporal, impoluto, virgen, cual si fuera obra de un demiurgo desconocido que no quiere manifestarse, empero que ha transmitido esa verdad revelada a ciertas mentes privilegiadas, especialmente de nacionalistas y sus palmeros. Y ahí están, apropiándoselo, manoseándolo y tratándolo como una pertenencia familiar. Se habla de sentencias, de derecho internacional y de autodeterminación, ¡hala, de una tacada! Y lo curioso es que está siendo difundido por personas que dicen estar contra esos tribunales parciales, capitalistas y reaccionarios. A todas ellas decirles que las cosas no pueden ser y no ser al mismo tiempo. Eso, amén de imposible, es jugar con las cartas marcadas.

Kosovo5En este punto cabe hacerse una pregunta lógica, ¿entonces, la historia, para qué? Y es pertinente porque, para estos exegetas, en este asunto no hay antecedentes: Kosovo es causa sui, y como tal constituye un axioma que hemos de acatar sin hacer preguntas. Pero y los muertos… ¿dónde están los muertos? No les ha dado tiempo a descansar bajo su cuota tristísima de tierra: están recorriendo Europa, son espectros que cuelgan en los severos travesaños de los parlamentos, y repican continuamente, con voz cavernosa, una palabra atronadora, que hace que sus señorías se escondan bajo sus escaños: ¡hipócritas!

Si reclamamos el uso civil de la memoria, vamos a ejercerlo en todos los dominios. Por eso conviene situarse y escarbar en la historia, no la que nos cuentan los vencedores, sino la que no puede ser manipulada porque ha sido vivida en primera persona. Las hemerotecas están ahí.

Kosovo4Pocos conocen que Kosovo es la cuna de Serbia (sí, no se pongan las manos en la cabeza, está ahí y no es nada del otro mundo, sólo hay que tomarse el trabajo de documentarse y leer). Está situada en la frontera con Albania, de ahí que esos astutos vecinos se fueran filtrando paulatinamente por sus fronteras, de modo tal que la población albanesa llegó a superar a la autóctona, desplazándola de su tierra hasta terminar por arrebatársela. La OTAN y Occidente pusieron el resto para quitar poder a Serbia, lo que equivalía a menoscabar la hegemonía de Rusia en la región, dado que la primera estaba en la esfera de ésta. De ahí la tan traída y llevada autonomía, que se sostiene en la fuerza de la imposición occidental y en el desplazamiento y persecución de los ciudadanos serbios. Ya nadie se acuerda de lo que ocurrió, y parece que la cuestión se ha sanado, y aunque Kosovo no cuenta con reconocimiento internacional -lo que lo convierte en un polvorín-, estamos ante una política de hechos consumados que perjudica seriamente a Serbia.

Kosovo8La guerra en Kosovo terminó con los bombardeos de la OTAN contra la República Federal de Yugoslavia, en la denominada operación Fuerza Aliada (les invito a leer toda la información sobre este hecho criminal sin precedentes). Su independencia fue declarada unilateralmente por el parlamento kosovar en el mes de febrero 2.008, y fue avalada y tutelada por sujetos tan fiables como EE.UU. y la Unión Europea. Con Kosovo sucedió algo similar a lo acontecido con Israel y su política de asentamientos en territorio palestino con la bendición de la comunidad internacional. Cuando se habla de este asunto –digo de Israel- no se menciona que los ocupantes de la tierra palestina fueron terroristas dispuestos a desplazar y exterminar a su población. kosovonuevoEntre los terroristas, podemos destacar a respetables santones del altar israelí, a la sazón muy amigos de Occidente, cuyos nombres les sonarán: de organizaciones formadas para sembrar el terror entre la población civil palestina, como Lohamei Herut Yisrael, Stern Gangel, o Irgún Zvai Leumi, surgieron los Ben Gurión, Levi Eshkol, Menahem Begin, Ytzhak Rabin, Ehud Barak. Ariel Sharon, y Shimon Peres. Estos criminales estuvieron en las listas de terroristas más peligrosos, no lo digo yo, ahí están los ingleses que también sufrieron sus atentados. Hoy Israel tiene un sitio en la ONU, flamantes bombas atómicas, y el gobierno absoluto de una tierra que le ha sido arrebatada a sus auténticos propietarios. Por eso conviene estudiar más antes de hablar. La reflexión y el conocimiento, espantan a la manipulación y a la mentira.

Jerarquía de la destrucción y la muerte en Kosovo

Kosovo1Parece mentira con lo de Kosovo –me espeta un vecino-, pero si hace siglos que en el mármol patrio se han cincelado, ¡por Wotan!, versos como los del noble cojo terco mimado por las musas. ¿No ha de haber un espíritu valiente/ siempre se ha de sentir lo que se dice/ nunca se ha de decir lo que se siente?… tinta muerta, pues, al presente, no hemos aprendido nada. ¿Dónde están los que saben, y pueden, y deben hablar? – ¡Tente, vecino!, la memoria humana es frágil como una filigrana de cristal. Hay algún ruido que pareciera protesta desde el desierto de Gobi, pero, de cerca, comprobamos que es mera alharaca sentimental sobre las pocas nueces de la verdad que trotan al son de la orquesta oficial.

Lo de Kosovo –ya que insistes, pues bajaba con premura la escalera camino del trabajo- es harina de otro costal, y tan maleable que hasta se ha utilizado para exorcizar a otro vecino nuestro, conocido y zaherido como él solo. Hablar de ello es pasar a la batalla, porque mis canoros compañeros cantan bellas canciones sobre la contienda, mientras la sangre sigue despeñándose por canalillos irregulares, y un pueblo en llamas hunde allá su lamento –quiero decir que discrepamos sobre los que quieren seguir explotando la casa de putas, que diría Ernesto Cardenal.

Kosovo7Escucha, escucha… lo que califica la intervención de la OTAN en el affaire Kosovo es un ejercicio deleznable de hipocresía. Sus dirigentes han desempolvado los manuales del siglo XVI, y han tomado la ambigüedad de De Vitoria y Suárez, y corregido y aumentado el cinismo de Hugo Grocio, quien se despacha con ocurrencias como ésta: Es lícito en la guerra lo que es necesario para conseguir el fin. Frase que textualmente ha utilizado el portavoz de la OTAN para justificar los ataques sobre la población civil serbia y sus bienes, cuando no es otra cosa que una excusa para respaldar la inobservancia y transgresión de las leyes de la guerra.

Tamaña audacia tiene su base en la doctrina de autores que se expresan así en alemán (lo que no es casual): kriegsraeson geths vor Kriergs manier; a saber, la razón militar prevalece sobre la manera de hacer la guerra. Sinrazón compartida por el más alto mando de EE.UU. en la OTAN. Sin embargo, desde el punto de vista jurídico, esta doctrina, y la excusa que ella suministraría, son inadmisibles. Su aceptación comportaría la negación del Derecho de la Guerra y dejaría al arbitrio de los contendientes el empleo ilimitado de la violencia, escribe autoridad tan indiscutible en Derecho Internacional como el catedrático Pastor Ridruejo.

Pero es que hay más: la OTAN no es sino una organización regional, cuyos estados miembros han llegado a un Pacto militar defensivo –bien que de naturaleza dudosa respecto al contenido de la Carta de Naciones Unidas-, con unos intereses político-económicos concretos, y que, sin legitimidad alguna para intervenir en el conflicto de Kosovo, está sometida al ius cogens de la Carta y a la autoridad de la ONU.  

Kosovo10Sabíamos, por un lado, de la hipocresía de Occidente, y, por otro, que un crimen no justifica otro crimen. Se nos ha enseñado que la Ley vino a sustituir a la venganza privada, quedando en manos del Estado su administración. De este modo, la ONU es el centro de imputación donde reside la gestión de las leyes internacionales. Empero la OTAN, haciendo un uso ostentoso de su perfil chulesco, se ha burlado de sus principios, recogidos cuidadosamente en la Carta y en sus Resoluciones [entre otros, los recogidos en los artículos 2.4 y 51 de la Carta, y Resoluciones 2.444 (XXIII) y 2.625 (XXV) de la Asamblea General, Conferencia y Protocolos de Ginebra, cuyo análisis –que no eludo y al que invito- requiere espacio más amplio]. Esto basta para poner fuera de la Ley a la OTAN y convertir a Javier Solana en transgresor, deviniendo sus acciones, pretendidamente humanitarias, en crímenes de guerra, y es posible que, por ello, sea procesado y tenga un juicio justo (*). ¿Caes en la cuenta, vecino? Se han hecho pis, como un perro en la farola de la esquina, en el ius in bello y en el ius ad bellum, establecido para todos, también para la OTAN y el servicial Solana, ¿necesitas más?

VLUU L110, M110  / Samsung L110, M110Aun impensable, siquiera fuese por H.G. Well, Occidente se ha superado con creces en el asunto Kosovo, pues, al parecer, ofrece muertos más decentes que los occisos serbios, tal si se hubiese establecido un macabro orden de prelación del hambre, la destrucción y la muerte. En este sentido, es una vergüenza que el UCK –compuesto, en su mayoría, por bandidos y mafiosos, subvencionado por ladrones y armado por Occidente- se pasee uniformado por las calles kosovares con la anuencia de los aliados, asesinando y secuestrando, de manera cobarde, a la población civil; con francotiradores en cada esquina, sembrando el pánico entre el pueblo serbio, que huye de una más que probable masacre y limpieza étnica. Por cierto, vecino, habrás leído, a propósito del palmatorio, que allegados son iguales… ¡Olvídalo! La verdad es que hasta entre los muertos hay clases. Tinglado o jerarquías. Extintas, insistiendo… escribe Vicente Aleixandre. ¡Chatarra moral!, lo que yo te digo, chatarra nada más. Pobre Jorge. Pobre Vicente. Pobres poetas.

Kosovo3Existe una sordera simpática de la Justicia. ¿Hay fosas comunes en Kosovo, resultado de una limpieza étnica inadmisible?, ¡júzguese a Milosevich! ¿Hay ataques a la población civil, y destrucción de sus abastecimientos, y muertos a granel –aun tratándose de una guerra ilegal?, ¡júzguese a Solana! Porque, ya se sabe, en materia de crímenes de guerra y de lesa humanidad, una mano no lava a la otra. ¿Hacia dónde vamos, si ya la Liga griega, hace más de 2.500 años, prohibía los ataques a la población civil y el envenenamiento de los ríos? ¿O es que queremos despertar de su sueño a Procusto para que siga aplicando su fatídico lecho, esta vez sobre la Justicia, alargándola o acortándola, según el humor del más fuerte?

Ahora paciencia, vecino, no te enojes: a los serbios les asiste la razón histórica en la reivindicación de su hermosa tierra kosovar, cantada por sus poetas como Castilla lo es por nuestro querido Romancero. ¿No lo crees? ¡Ilústrate!, o pregúntame al modo que quieras; te responderé con profusión y ternura, porque tenemos anchas espaldas y, como Larra, admitimos anónimos, calumnias, comunicados, desafíos, puñaladas y demás, con equidad y a gusto de los consumidores.

Kosovo6Ya que se trata de limpiar a los limpiadores, limpiemos la casa entera: El pueblo kurdo está siendo oprimido y exterminado por Turquía, miembro de la OTAN; el pueblo saharaui –de cuyo infausto destino, para mayor dolor nuestro, España es responsable históricamente- tiene innumerables Resoluciones de la Asamblea General de la ONU a su favor, sistemáticamente vetadas por Sam, el socio de Hassam; las masacres sufridas por el pueblo armenio, y las torturas, desplazamientos en masa y depuraciones que, desde ese invento que se autodenominó Estado de Israel, están mancillando al pueblo palestino (Sabra y Chatila me están mirando, pues no entra en mi lógica el olvido). Y también hay Resoluciones de la ONU que condenan cien veces mil estos actos… y otras tantas son vetadas por el amigo americano en su Consejo de Seguridad. ¿No me digas que no, vecino?

Amnistía Internacional denuncia abusos y violaciones de los Derechos Humanos en 142 países (entre los que, de forma cualificada e insostenible, se hallan los EE.UU., con sus ejecuciones judiciales, su discriminación racial, su apoyo a dictaduras en las que se tortura, sojuzga y silencia al ser humano… ¡Y representan la cabeza guardiana del orden en Europa… y en el mundo! ¡Ay, ayayay! ¿Dónde están la OTAN, Occidente y su justa indignación por la reiterada violación de los Derechos Humanos?

Kosovo9Después del huracán sangriento, marchando, cada uno de nosotros,/ con los zapatos desgarrados. Entre la muchedumbre,/ denuncia la vergüenza que hoy ensucia nuestra tierra,/ pero ninguno de nosotros se quedará aquí./ La última palabra no ha sido dicha todavía, escribe Bertolt Brecht. Y en eso consiste nuestro compromiso: dar testimonio de la injusticia que sufren nuestros hermanos, hasta que Caronte apague la hierba luminosa y rompa con sus oscuros remos la lámpara del día.

Antonio Frías

(*) Después hemos sabido, sorprendidos, que no sólo no se le ha castigado, sino que se le premió con un cargo de nueva y exclusiva creación para el hombre de paja que desempeñó el trabajo más sucio de la reciente historia europea: Alto representante de la política exterior y de seguridad común de la UE, o más conocido como mister PESC, como sucederá, probablemente y en su propio ámbito, con el factótum de la burguesía catalana, Puigdemont, cuando finalice su hazaña a mayor gloria de sus dueños.